Siento a mi buitre comer de mi intestino, come mi carroña, insiste en alimentarse de mi mierda hasta la saciedad absoluta, piensa que luego la podrá vomitar, pero la mierda no se vomita, queda dentro pegada al intestino, por eso tengo a mi buitre.
Acaricio mi cabeza, me susurro al oído canciones de amor, mi pescuezo es el más bello de todos.
Llamo insistentemente a mi buitre, ven, come de mí, devora mis vísceras, él me huele en la distancia, divisa mi silueta, se posa a mi lado, picotea en mi interior, durante largas noches nos vemos en el espejo y nos sabemos uno, nos sabemos carroñeros del alma.
